¿Cómo configurar a tu mente para que trabaje para ti?

La mente y nuestra forma de pensar muchas veces nos juegan malas pasadas en los momentos más importantes.

Nos pasa en lo personal y en lo profesional.

Por ejemplo, estás hablando con tu pareja sobre un tema que te incomoda y tú sobreexgeras y respondes algo para herir a la otra persona. Cuando lo que tenías que hacer probablemente era escuchar y tratar de encontrar puntos medios.

Otro ejemplo, tu jefe te está dando retroalimentación sobre un trabajo que pudiste hacer mejor, y tú en vez de escuchar y agradecer por eso que te están haciendo ver, por dentro te enojas y te lo tomas personal, hasta piensas en que probablemente este trabajo no es para ti.

¿Te pasó alguna vez algo de esto?

La buena noticia es que podemos configurar nuestra forma de pensar y de ver la vida para que nuestra mente trabaje para nosotros y no al contrario.

Aquí te dejo 4 consejos sobre cómo adiestrar a tu mente


  1. Conoce cómo funciona tu mente.


No podemos mejorar algo que no sabemos cómo funciona.

Para poder conocer cómo funciona nuestra mente, por lo menos de manera relativa, debemos ser el observador de nuestros pensamientos y emociones.

Esto quiere decir que, cada vez que estemos pasando por alguna situación, de preferencia negativa, debemos observar lo que pasa dentro de nosotros, qué sentimos, qué pensamos, cómo reaccionamos.

La próxima vez que tengas una conversación acalorada con alguien, siente lo que pasa dentro de ti y podrás conocerte mejor para saber qué es lo que debes cambiar en ti.

Lo bueno es que la vida nos va poniendo muchos maestros (situaciones difíciles) que nos permiten practicar este primer punto.


       2. Define las cosas que quieres configurar/cambiar/empezar a hacer.

Después del paso anterior, vas a poder tener una idea más clara de qué cosas te gustaría mejorar o cambiar respecto a cómo estás programado.

Agarra papel y lápiz y empieza a escribir, haz una lista, trata que no sea muy extensa y debe contener ejemplos concretos de cosas que quieres hacer en momentos o situaciones específicas. Por ejemplo, “la próxima vez que alguien me diga algo que no me gusta voy a respirar y me voy a calmar antes de responder” o, “la próxima vez que suene mi alarma no lo voy a pensar y me voy a levantar de mi cama”.

Esta última fue una definición que hice para mí mismo hace algún tiempo, ya que empecé a conocerme y sabía que si me ponía a pensar mucho cuando sonaba mi alarma, iba a encontrar 1,000 excusas para no levantarme en ese instante. Por eso es muy importante el paso 1.


       3. Pasa a la acción en el instante.

Muy relacionado con lo que comentaba en el punto anterior.

Una vez que ya definiste lo que quieres cambiar o algo que quieres comenzar a hacer, debes hacerlo en el momento que hayas definido y sin pensar mucho, porque en teoría lo de pensar ya se hizo en los puntos anteriores.

“Es mejor hacer algo para sentirse mejor, que esperar a sentirse mejor para hacer algo”, esta frase la saqué del libro “organízate con eficacia” de David Allen. Precisa para este momento.


        4. Debes ser flexible con lo que aprendes.

Lo que vamos aprendiendo hoy, casi siempre se reemplaza por algún nuevo conocimiento o alguna nueva actualización sobre lo que ya sabemos, es por eso que, no debemos aferrarnos a lo que aprendemos.

Lo que hoy te puede funcionar, no necesariamente te funcionará mañana.

Esto nos va a servir para no identificarnos con nuestra mente ni con nuestros pensamientos.

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